Cualidades del masajista o terapeuta
Ser capaz de convencer de los beneficios del masaje. Dotes psicológicos.
Tiene que se equilibrado, tranquilo y paciente.
Las manipulaciones deben ser suaves y rítmicas.
Tener manos secas, calientes, elásticas, fuertes, ágiles, ligeras, blandas. Con pulpejos redondos, hábiles y sensibles a las diferencias en las tensiones de los tejidos que manipula.
Muñecas fuertes y resistentes, sin erosiones. Si son dolorosas vendarlas aunque pierdan algo de agilidad.
Uñas cortas, limadas y limpias.
Lavar las manos antes y después de cada masaje.
Las manos deben “acariciar” la piel del paciente, produciendo una sensación de placer.
Nunca deberían aumentar el dolor o producir una sensación desagradable.
Saber de anatomía.
Conocer indicaciones y contraindicaciones.
Tener experiencia en estos tipos de tratamientos.
Dar entre 10 y 15 sesiones regulares para ser eficaces.














