La alimentación ideal del ser humano

La llegada de la agricultura hace unos miles de años y la posterior ampliación de la alimentación en masa hecha posible gracias a la revolución industrial ha resuelto los problemas de la cantidad de los alimentos, pero no de la calidad.

El promedio de vida ha aumentado en paralelo con estos cambios, debido en gran parte a la productividad agrícola, la distribución de los alimentos de forma eficiente y la conservación y el desarrollo de los servicios públicos. Sí, no son las ciencias médicas las únicas responsables del aumento de la expectativa de vida, sino que los agricultores, camioneros y plomeros también han contribuido.

Los productos primarios procedentes de los campos de cultivo de hoy en día - cereales y legumbres – nos proporcionan una gran cantidad de calorías, pero no deberían ser la base de la nutrición humana natural. El argumento a favor de esto se puede observar en que una dieta basada en los granos o cereales ha llevado a la moderna epidemia de enfermedades crónicas degenerativas y a la obesidad.

La alimentación en la perspectiva del tiempo

Si trazamos una línea de 170 km de largo que representa la corriente del tiempo estimado de vida en la Tierra, el tiempo transcurrido desde la Revolución Industrial - hace unos 250 años – ocuparía una fracción mínima de toda la línea. Dicho de otra manera, si reducimos el tiempo de vida en la Tierra a un año, nuestra época industrial moderna sería poco más de 3 segundos. A pesar de que hemos crecido en la era de las luces fluorescentes, cirugía plástica y barras de chocolate tenemos que ver la base de nuestra alimentación desde una perspectiva genética a lo largo del tiempo.

El punto de vista genético

Los  genes humanos, y los de todas las criaturas vivientes, están, evidentemente, en sintonía con los 170 km, no con los últimos centímetros de la línea.

Piense en un pez. Sus genes están programados para la vida en el agua y para comer peces más pequeños. Si tratamos de negar este hecho sacándolo del agua y alimentándolo a base de lasaña, le va a dar una indigestión y se morirá. Este concepto extraordinariamente simple es tan obvio que hasta da apuro mencionarlo. ¡Pero pocas personas lo entienden! Hoy la gente come cualquier cosa, alimentos recubiertos de azúcar, lasañas, peces de piscifactorías, animales domésticos carnívoros, conservas, chucherías, alimentos procesados, charcutería, etc. etc. y se piensan que la medicina moderna puede reparar cualquier daño o enfermedad que se produzca.

Una verdad simple

Si las cosas no funcionan de acuerdo con el propósito con el que fueron diseñadas tarde o temprano se rompen, se estropean. Usted no puede esperar que una plancha le lave la ropa, o que una lavadora le congele los alimentos. Los aparatos funcionan de acuerdo con el propósito del fabricante.

Nuestros padres nos enseñaron la forma correcta de usar los juguetes, sabemos lo suficiente para leer los manuales de instrucciones, y todos podemos superar una pequeña prueba de inteligencia: no poner una clavija cuadrada en un agujero redondo. Es cosa de sentido común.

La aplicación de estos simples principios es la llave maestra para la salud.

El diseño de nuestros genes y la alimentación

Los genes humanos están programados, lo que hace de ellos nuestro manual de instrucciones.  Y están programados según los 170 km. de la línea del tiempo que representa nuestra vida en contacto con la naturaleza y con nuestra alimentación natural que se encuentra en ella. Es decir nuestros genes no están programados según los pocos centímetros del medio ambiente sintético que hemos creado en los últimos segundos de la  línea del tiempo. Nuestros genes están codificados con el mundo exterior. Cuando nacemos, nuestros genes confían en que seguiremos viviendo en el bosque y seguiremos comiendo los alimentos naturales que nos proporciona la naturaleza y que permaneceremos así toda la vida. No debemos confundir nuestros orígenes porque hayamos nacido en este mundo sintético.

El mundo moderno de hoy, basado en el ocio, en viviendas de plástico y hormigón, con aire acondicionado, aire contaminado, poco sol y ejercicio, agua municipal tratada y contaminada y alimentos procesados, es apenas reconocible para nuestros genes. Estamos, de hecho como el pez fuera del agua y en un túnel genético del tiempo.

Los alimentos y la supervivencia orgánica

La comida es un componente importante de la salud porque el resultado de su metabolismo baña todos los tejidos de nuestro organismo. En caso de no seleccionar los alimentos adecuados que se adaptan a la nutrición de los 170 km y no de los últimos centímetros nos metemos en problemas.

En cierto modo es lamentable que el cuerpo sea tan resistente y trate de adaptarse a cualquier alimento. Esto permite que la sociedad dé su consentimiento necio a una "adaptación a la toxicidad," en lugar de encarar de frente los problemas y las causas de las enfermedades. Si nuestro estómago enfermaba cada vez que comíamos algo que no era correcto, antes la solución era sencilla: confiar en el reflejo instintivo del vómito. Si la salud es nuestra meta hay que usar la inteligencia y tener visión de futuro  y abandonar la paliación sintomática tan común hoy día.

La situación que enfrentamos hoy en día es que nuestros cuerpos diligentemente buscan la homeostasis cada vez a un nivel más alto de toxicidad. Este mecanismo de supervivencia desesperada en última instancia, se destaca más allá de sus límites y el resultado es la enfermedad, la degeneración y pérdida de vitalidad. Por desgracia, las consecuencias de este tipo de actuación son tan lejanas en el tiempo, y el cuerpo es tan misericordioso y sufrido, que pocos entienden la relación entre causa y efecto.

El alimento de la naturaleza es el mejor

Entonces, ¿cómo volver a nuestros orígenes? Vamos a dar unos  simples principios que son  tan razonables que ni siquiera es necesario buscar pruebas.

Considere las siguientes premisas:
Al igual que un árbol está adaptado genéticamente para absorber ciertos nutrientes de los suelos, un león está genéticamente adaptado para acechar a su presa, y un ciervo está genéticamente adaptado para caminar por la vegetación, así también los seres humanos estamos genéticamente adaptados a ciertos tipos de alimentos.

La mayoría de los modernos alimentos procesados son el resultado de la revolución agrícola / industrial que ocupa una pequeña parte de la historia genética de los seres humanos y no son los alimentos humanos naturales.

El alimento natural, genéticamente adaptado a los seres humanos es muy anterior a esta época. Estábamos completamente desarrollados y adaptados mucho antes de la agricultura biológica y de cualquier otro método de procesamiento de alimentos. Eso significa que los seres humanos antes consumían una dieta mucho más natural, dieta responsable de la existencia y desarrollo del organismo humano increíblemente complejo.

Si se tiene en cuenta esto, la conclusión lógica derivado de ello es que el mejor alimento para los seres humanos es el alimento capaz de encontrar en la naturaleza sin necesidad de ningún tipo de proceso (cocina). No hay, por lo tanto, ningún misterio en cuanto a lo que es la comida sana y natural. Es exactamente lo que nos encontramos en la naturaleza si hubiésemos sido abandonados en ella. La lista es bastante corta: frutas, frutos secos, leche, miel, huevos, algunas verduras hortalizas, semilla de árboles y poco más.

La cruda realidad de la importancia de los alimentos vivos

Una característica de todos los alimentos naturales es que son alimentos vivos. La importancia de este hecho se desprende de la Ley de la Biogénesis que dice que la vida sólo puede provenir de vida preexistente. La vida engendra vida. A pesar de los sueños de los científicos por lo contrario, nunca hemos observado que la vida brota de la no vida, ni hemos sido capaces de crear vida a partir de la no vida en un laboratorio. Si comemos alimentos vivos, podemos mejorar nuestra propia vida. Si comemos alimentos muertos, desvitalizados, nos convertimos en seres desvitalizados y muertos. Por supuesto, esto no va a suceder de repente, pero a medida que las reservas de adaptación se han agotado y el equilibrio se pierde nos volvemos igual que los alimentos muertos que comemos.

Esto concuerda con lo que Hipócrates, el padre de la medicina, dijo ya hace miles de años: "Los alimentos deben estar en la condición en que se encuentran en la naturaleza, o por lo menos en un estado lo más cerca posible a la que se encuentra en la naturaleza."

No se nos cayó de repente desde el espacio exterior las ollas a presión, microondas, hornos,  freidoras, asadores y sartenes. Empezamos en el suelo del bosque, no en un mostrador de comida rápida. Nuestros cuerpos naturales están diseñados para un mundo natural, exactamente como cualquier otra criatura.

Ahora bien, cada organismo de la Tierra come alimentos crudos tal y como se encuentran en la naturaleza. ¿Cree usted que la naturaleza no se da cuenta de nuestra decisión de cambiar todo eso? ¿Tienen los seres humanos, entre todos los millones de especies de criaturas en la Tierra, el privilegio de haber descubierto un error en la naturaleza y lo corrigió mediante la cocción de sus alimentos? No lo creemos. Si desea encontrar un demonio que ha dominado a nuestra época moderno con el fin de causar la enfermedad, es: la cocina.

Los granos o cereales no son un alimento natural de la humanidad

Los granos se han convertido en uno de los pilares de los alimentos procesados en esta era. A pesar de que son "naturales" (provienen de la naturaleza), no son un alimento natural para los seres humanos. Podemos concluir esto porque es necesario cocinarlos (calor) para desarrollar que sus almidones sean digeribles, y para neutralizar las toxinas que contienen sus semillas. Los granos no pasan la prueba de la coincidencia de alimentos según nuestra genética.

Nuestra inmersión en la cocina moderna y el procesamiento de los alimentos nos ha engañado. Suponemos que lo que es usual y ordinario es como deben ser las cosas. Incluso la "comida sana" industrial nos ha engañado. Queso de soja, panes de cereales integrales, pasta integral; es decir cereales al fin y al cabo, por muy integrales que sean no son naturales, y por lo tano no son alimentos para el consumo humano (ni que decir tiene que son mejores que las versiones enfermizas de los cereales refinados). No se pueden encontrar en la naturaleza en una forma que permita su consumo seguro en su estado natural. Ningún ser humano en la naturaleza jamás podría sobrevivir comiendo cereales o grano. Estos están ahí para hacer crecer otras plantas y como alimento para otros animales, pero no para nosotros.

Si decimos esto de los cereales, ¡imagínese de los alimentos procesados, conservados, radiados, etc.!

Los peligros del tratamiento térmico en los alimentos

Aunque la cocción suele justificarse sobre la base de que consigue que los alimentos sean digeribles y aceptables, y que neutralizan ciertas toxinas y agentes patógenos, se presta poca atención a sus efectos tóxicos inherentes y al poco valor nutricional de estos.

Calentar los alimentos, sobre todo en mezclas, estropea aminoácidos, carbohidratos y vitaminas, se oxidan los ácidos grasos esenciales y el colesterol, se produce un cambio en el estado físico-químico de las enzimas alimentarias, se hidrogenan los ácidos grasos, se destruyen los quelatos  de minerales, y las vitaminas ....sólo para empezar la lista. El resultado final es un alimento que se puede oler, ver y gustar bien, incluso puede que tenga una etiqueta con ingredientes y propiedades nutricionales muy seductoras, pero son nutricionalmente desequilibradas, muertos y que producen enfermedades.

La conclusión es que el calor es el enemigo de la nutrición como puede ser fácil de predecir al observar lo que ocurre con cualquier otra cosa compleja que se quema.

El calor acelera el aumento inevitable de la entropía termodinámica, es decir, la pérdida del orden que caracteriza la vida y la diferencia con la no vida. En efecto, la información saludable (otra versión de la entropía termodinámica) en los alimentos se pierde con la introducción del calor y, por lo tanto, la información no se puede transferir para el beneficio del consumidor.

Póngase la meta de la alimentación natural

Es bastante difícil hoy en día alcanzar el ideal de la dieta cruda, natural. En primer lugar, tendríamos problemas con la estética y el sabor, debido a la degeneración de nuestro paladar, y en segundo lugar, hay pocas opciones disponibles en el mercado. Sin embargo, la comprensión de los principios antes mencionados nos ayuda a entender cómo tomar decisiones y el compromiso de comer menos alimentos procesados. Nos da una idea al menos de la meta que podemos esforzarse por alcanzar.

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