Sulphur - Remedios de Homeopatía

Indicaciones principal​es de Sulphur

  • Erupciones cutáneas con gran comezón (sarna, sarampión, herpes; escoriaciones, costras en la cabeza).
  • Tumefacción de las glándulas y abscesos (especialmente en los niños escrofulosos y raquíticos). Tumores (especialmente en los pies de los varicosos).
  • Sudor de los pies.
  • Dolores y dolencias de las articulaciones.
  • Constipado rebelde; Ocena.
  • Párpados encendidos. Flujo por la oreja.
  • Congestión de sangre en la cabeza, vértigos, (congestión cerebral, hidropesía cerebral especialmente en los niños)
  • Dolencias crónicas de la digestión
  • Flatuosidades, borborigmos, catarro crónico del vientre; plétora del vientre, hipocondría, almorranas, dolencias hemorroidales.
  • Catarro crónico de las vías respiratorias; falta de aliento (también en el curso de la enfermedad se puede presentar una inflamación pulmonar o intercostal).
  • Asma, exhudaciones en la cavidad pectoral.
  • Epilepsia.

Características principales de  Sulphur

Comezón en la piel, peor de noche en la cama; erupciones de vejiguillas que causan comezón y excretan un líquido acuoso y acre y que sangran con facilidad cuando se rascan; erupción escamosa y que da comezón debajo de los cabellos, les hace caer y destila humedad: piel seca, áspera, dispuesta a abrirse; tumefacción de las glándulas, especialmente en la nuca y cuello duras o coloradas y doloridas, hasta llegar a la supuración; tumores formando hoyos, y rodeados de granos, o con bordes altos y duros, o con círculo de venas hinchadas de color rojo azulado, con la piel de alrededor hinchada y dura; sudores fétidos de partes del cuerpo determinadas; también sudor agrio; sudor de los pies aunque estén fríos; calor al dorso e insoportable unido a gran sequedad de la piel; color rojo purpúreo o escarlatina de la piel con gran ardor en toda la superficie del cuerpo; sensibilidad extremada para el aire frío; tumores duros y nudosos de las articulaciones, especialmente de los dedos de los pies y manos; nariz colorada, encendida, hinchada y tapada con escamosidades o con secreción acuosa; comezón de los bordes de los párpados, de los ojos con supuración; flujo por las orejas.

Vértigos, pesadez y presión en la cabeza, especialmente por las mañanas y tardes, o después de comer o al levantarse de su asiento; dolor periódico en la cabeza, dolor penetrante, terebrante, punzante en uno de los lados de la cabeza ; agolpamiento de sangre hacia el cerebro, con ruidos, zumbidos y hormigueo dentro; debilidad y atontamiento en la cabeza; lengua áspera, seca, resquebrajada o cubierta de mucosidad áspera, pegajosa y de color oscuro, lo mismo en los dientes; mal olor de la boca por la mañana y después de comer; acidez en la boca; ardor seco en la garganta, voracidad, calor y sed continua en la boca; plétora y presión en el estómago; en la región de los riñones y en el bajo vientre después de comer y de noche; incomodidades después de comer lacticinios, carne o manjares farináceos; borborigmos en los intestinos con ventosidades y flatuosidades, vientre duro con falta persistente de evacuación; necesidad constante de evacuación; con excrementos duros e insuficientes; nudosidades húmedas y sanguinolentas en el ano; la orina se cubre de una telilla de grasa: orinar inconsciente en la cama.

Voz honda y áspera, acompañada de ronquera y mucha mucosidad en el pecho; falta de voz; tos seca y penosa, especialmente al levantarse y acostarse, y después de comer, proveniente de titilaciones en el cuello y laringe: pecho débil, respiración difícil y corta, especialmente en el aire libre o después de hablar y después del esfuerzo más insignificante; respiración angustiosa y silbante con tos suprimida y accesos de sofocación de noche y estando acostado.

Ataques de convulsiones, con gritos y atontamiento final, especialmente durante la noche, o precedido de tiranteces en todos los miembros y en el dorso (como si se sintiese correr un ratón por la espalda); estirones sueltos en las extremidades cuando se está sentado o echado; movimientos convulsivos de los músculos.
Muchas dolencias se manifiestan solamente cuando el cuerpo está en descanso, y desaparecen al mover la parte interesada o al andar; dolencias que se presentan o aumentan de noche; estando el paciente de pie siente las dolencias con más fuerza; tal dolor disminuye por el calor, y aumenta por el frío; sensibilidad extrema incómoda para el aire frío y el viento con facilidad de resfriarse; dolores que se manifiestan en los cambios de tiempo; repugnancia de lavarse.

Síntomas generales característicos de Sulphur

El azufre es ante todo el remedio principal en la mayor parte de las enfermedades cutáneas, especialmente cuando se presentan con gran comezón en el calor de la cama, y en todas aquellas enfermedades que deben su origen a erupciones de la piel anteriores o a su supresión lenta por remedios exteriores y secantes; después, en especial en los niños cuyo desarrollo corporal es incompleto o enfermizo , ya sea a causa de una alimentación inconveniente, ya por descuido de la limpieza de la piel, ya por herencia de padres enfermizos, caquécticos o ya por contagio directo de materias morbosas (v. g. por la vacuna, tomada de niños enfermos); de consiguiente en los niños escrofulosos, herpéticos, raquíticos, psóricos y sifilíticos, cuya piel demuestra una gran afinidad e inclinación para las erupciones (escoriaciones, sarampión, herpes, tumores, diviesos, forúnculos, tumores en los dedos, inflamaciones erisipela tosas, verrugas ), niños que aprenden tardíamente a andar y que tienen el aspecto flaco y débil, que suelen tener la cabeza muy grande con la cara pequeña y la fisonomía de viejecillo.

También cuando se presentan como resultado del abuso de medicamentos fuertes, como mercurio, quinina, hierro, manzanilla, será a menudo ventajosa la aplicación del azufre.

DOSIS Y TOMA DE SULPHUR

El azufre exige casi siempre dosis poco frecuentes y pequeñas como de 2 a 3 globulillos cada semana o cada 2 o 3 semanas con interrupciones prolongadas, especialmente cuando se trata de cambiar totalmente la constitución del paciente, como en los niños escrofulosos, psóricos y discrásicos.

Sólo en algún caso aislado y agudo, como son las inflamaciones del pulmón o de las pleuras convendrán dosis más frecuentes (cada 3 o 4 horas).

También es muy útil dar a veces una sola dosis de azufre como intermedio, sin pararse en los síntomas aislados o sueltos, siempre cuando otros remedios, a pesar de su prudente elección, no producen efecto ninguno o insuficiente, donde de consiguiente el cuerpo enfermo parece carecer de la necesaria sensibilidad y reacción para los medicamentos aplicados. En cuanto a la dieta debe observarse lo dicho en las Sales de calcio.

Tema relacionado:
Sulfur. Homeopatía (resumen)
 

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