Cálculos en la vesícula - La función de la bilis

Cálculos en la vesícula

La vesícula biliar es una bolsita en forma de pera que sobresale del conducto biliar. Normalmente la vesícula contiene unos 60 cm3 de bilis.

La vesícula concentra la bilis que crea el hígado y la mantiene en su interior para descargarla hacia el duodeno en el momento que el organismo la necesite.

La vesícula se estrecha en el llamado conducto cístico, y suele ser en esta zona donde se fijan los cálculos biliares. Si los cálculos pasan esta zona se pueden localizar en el conducto biliar, el cual conduce la bilis hasta el duodeno. Si los cálculos biliares son pequeños pueden llegar hasta el duodeno sin dificultad.

Aunque los cálculos biliares son conocidos desde hacer muchos siglos, fue sólo en la segunda mitad del siglo XIX cuando los avances en el campo de la anestesia permitieron hacer extracciones con éxito.

En cada una de 5 mujeres con más de 55 años suelen existir cálculos biliares. Por lo general no dan problemas.

Los cálculos biliares suelen estar constituidos por colesterol o sales de calcio, o por pigmentos como la bilirrubina. Por lo general el colesterol es el constituyente principal, sin embargo, muchos cálculos tienen una composición mixta. En nuestro organismo suele existir un equilibrio entre el colesterol y las sales biliares. Cuando se pierde este equilibrio se puede presentar un aumento de colesterol y una disminución de sales biliares con la consiguiente consecuencia de la formación de cálculos biliares.

La vesícula biliar puede almacenar muchos cálculos biliares o solo uno. Aunque se pueden pasar años sin que den problemas, también se puede producir una inflamación u obstrucción del conducto biliar común, por lo general en una cuarta parte de los casos.

Técnicas de diagnóstico de los cálculos biliares

Una simple radiografía del abdomen puede delatar la presencia de cálculos biliares. Pero por lo general esta técnica sólo detecta un 15 % de los casos. La razón es que solo en el 15 % de los casos los cálculos tienen suficiente calcio como para que se vea en una radiografía. Para que con este método se puedan descubrir los cálculos biliares se precisa un sistema más sofisticado, usar una tinción para radiografías que se concentra en la vesícula y los hace aparecer con los rayos X. Otra técnica para detectar los cálculos biliares es la ecografía. Además de estas técnicas están: la colecistografía oral, Gammagrafía con HIDA; Colangiopancreatografía retrógrada endoscópica, Colangiografía intraoperatoria.

Cálculos biliares e ictericia

Si un cálculo se desliza fuera de la vesícula y pasa por el conducto biliar que termina en el duodeno, puede ocurrir que se produzca una obstrucción de este conducto. Esta obstrucción es una de las principales causas de la ictericia. Como la bilis no puede llegar al duodeno, retrocede, y los canalículos biliares se obstruyen. Esto provoca que las células del hígado no puedan secretar bilis, y se produce una acumulación tanto de bilis como de las sustancias que crean la bilis en la circulación sanguínea. Si la bilirrubina se sigue acumulando, esta teñirá la piel del clásico color amarillo propio de la ictericia.

Si una persona padece de ictericia no quiere decir que sea por causa de los cálculos biliares. La razón puede estar en que las células del hígado padezcan una enfermedad, por ejemplo, hepatitis.

La función de la bilis

La bilis contiene una mezcla de sales biliares, fosfolípidos, colesterol, pigmentos, proteínas e iones inorgánicos como el sodio. La bilirrubina es la que da a la bilis ese color amarillo verdoso característico. Esto es debido a que la bilirrubina está constituida, principalmente, por la descomposición de glóbulos rojos que han llegado al final de su vida de 120 días. Si hay una acumulación de bilirrubina se produce la ictericia o coloración amarillenta de la piel motivada por una enfermedad hepática o por los cálculos biliares que taponan el conducto biliar.

El hígado produce diariamente un litro de bilis, la cual es recogida por los pequeños vasos biliares del hígado y es transportada a la vesícula. Sin embargo, la vesícula no es simplemente un recipiente de bilis; en ella tiene lugar la reabsorción de sal activa y de agua tan grande que el volumen de bilis se reduce a una décima parte de su cantidad originaria. De modo que esto provoca que la bilis no sea simplemente un líquido claro sino llegue a ser un fluido espeso, mucoso.

La excreción de bilis es controlada por una hormona llamada colecistocinina, que es liberada en la sangre por el duodeno cuando la comida entra en él desde el estómago. Esta hormona al llegar a la vesícula provoca una contracción que hace que la bilis de la vesícula sea expulsada.

La bilis tiene como cometido emulsionar las grasas del quilo. Sin embargo, una vez que han realizado su cometido no se pierden con las heces, pues la última parte del íleon reabsorbe la mayor parte de las sales biliares que entran en él. Cuando se ha realizado esta reabsorción, de nuevo son llevadas al hígado para ser recogidas de nuevo en la bilis y secretadas en el duodeno. A este proceso se le conoce por el nombre circulación enterohepática. Es tan eficaz este sistema que las sales biliares del cuerpo pueden pasar por el sistema dos o más veces durante la digestión de una sola comida.

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Comentarios

pero el problema esque no tengo para pagar un espesialista llaque soy pobre porfabor no me aguanto ell dolor dios les pague grasias

LOS FELICITO AL CUERPO PROFESIONAL POR TAM IMPORTE ARTICULOS QUE BUSCAN AYUDAR A LAS PERSONAS ENFERMAS. GRACIAS.

Tengo un dolor muy fuerte abajo del seno derecho,quisiera saber si son piedras en la vesicula

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