Osteopatía: El diagnóstico en osteopatía. Las radiografías


El Diagnóstico en osteopatía- Colaboración con el médico
- El valor de la radiografía.


Colaboración con el médico
Todo paciente debería consultar a su médico antes de someterse a manipulaciones.
El médico tiene la responsabilidad de determinar el diagnóstico y decidir acerca del mejor tratamiento, trazando líneas generales, donde el osteópata pueda intervenir, cuidando mucho las posibles contraindicaciones. Esto sería lo lógico. El médico cumple una función necesaria y el osteópata como experto en manipulaciones, una esencial.

Esta colaboración mutua, obedece a la lógica y satisface una necesidad terapéutica real para las personas.

La ciencia médica no puede cubrir este campo, porque simplemente no lo conoce, y en consecuencia esa colaboración y reconocimiento profesional debería existir en nuestro país, y en nuestros días, no ocurre.

Por todo lo dicho, el osteópata tiene un compromiso múltiple a la hora de formarse y poder desarrollar su actividad con eficacia y responsabilidad.

Entre todos los conocimientos que forjarán un buen terapeuta en manipulaciones, está el diagnóstico. Vamos a considerar de alguna manera que será el epicentro de toda su actuación, lo más importante, lo más necesario.

Las contraindicaciones tanto absolutas como relativas dependerán del adecuado diagnóstico; la técnica a utilizar también. La naturaleza concreta de la manipulación guardará estrecha relación con lo diagnosticado, y la eficacia del resultado será la consecuencia final.

El osteópata debe examinar y evaluar al paciente antes del tratamiento y a lo largo de éste. En el diagnóstico no se debe ser totalmente cerrado y limitado al sistema músculo-esquelético, pues el estudio debe tener una visión amplia y expectante. Vamos a continuación a detallar una serie de trastornos orgánicos que no se relacionan con las vértebras.

La mayor parte de las enfermedades graves que existen no suelen dar dificultad a la hora del diagnóstico. Surgen más problemas con las enfermedades de la vesícula biliar, con la hernia de hiato, con la angina que se presenta con dolores dorsales o con la úlcera pértica, que provocan dolores lumbosacros.

La obstrucción de las arterias aorta o ilíaca, también provocará dolores lumbares al caminar. Por regla general, no trataremos pacientes con dolores dorsales sin examinar una radiografía antes del tórax.

Seremos cautelosos a la hora de examinar un paciente, cuyo dolor no se centre en la columna vertebral.

El valor de la radiografía
Debemos también poner énfasis en el valor que tiene la radiografía para el tratamiento general de cualquier dolencia músculo-esquelética. Nos dará información sobre las contraindicaciones formales como fracturas y esquinces, trastornos degenerativos, metástasis óseas, etc. Por otra parte, vamos a obtener información sobre el estado en el que se encuentra la contractura ósea. Estos signos radiológicos sumandos a la información que nos presenta el paciente sobre los síntomas y la posible exploración premanipulativa que pudiéramos realizar, nos dará una idea más certera sobre la naturaleza de la dolencia y en consecuencia determinar la actuación adecuada.

Como decíamos, la radiografía nos dará información precisa sobre determinadas patologías articulares. Los signos radiológicos son claros en las discordancias de la sínfisis púbica, pierna corta anatómicamente, desgaste de los discos, diversas artropatías, desviaciones de la columna, pinzamientos discales, esclerosis, osteofitos, listesis, osteopenia, puente osteofitario, etc.

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