Diabetes. Consejos para el diabético tipo 1 y tipo 2

SE CALCULA QUE EN ESPAÑA PODRÍAN PADECER LA ENFERMEDAD MÁS DE TRES MILLONES DE PERSONAS

La frecuencia de la diabetes mellitus está aumentando en todo el mundo de forma acelerada: en la actualidad alrededor de 175 millones de personas padecen la enfermedad. En lo que respecta a nuestro país, los últimos estudios epidemiológicos indican que en España las tasas de diabetes superan el 10% de la población.

Este aumento se debe principalmente al incremento de diabetes tipo 2, derivado de los cambios del estilo de vida, en especial del aumento de sedentarismo y de las dietas desequilibradas, además del incremento de la esperanza de vida.

Si bien tradicionalmente el diagnóstico de la diabetes mellitus se hacía en edades medias de la vida, en la actualidad cada vez se diagnostica antes. Este hecho está íntimamente ligado al aumento de la obesidad en el mundo, además de que está empezando a darse obesidad infantil e incluso diabetes tipo 2 en niños y adolescentes.

La diabetes es una enfermedad crónica derivada de la incapacidad del páncreas para producir suficiente insulina, hormona que regula el nivel de glucosa en la sangre. Consecuentemente, la insulina no es utilizada de forma eficaz por el organismo para aprovechar adecuadamente los alimentos, principalmente los hidratos de carbono. En otras palabras, el organismo no puede mantener un nivel de azúcar aceptable debido a que la asimilación de los azúcares o hidratos de carbono está alterada.

Aunque, de momento, no tiene curación, las personas que sufren este "sabotaje metabólico", como la ha denominado la Sociedad Española de Diabetes (SED), pueden tener una calidad de vida adecuada si mantienen sus cifras de glucosa lo más cercanas posible a la normalidad o, lo que lo mismo, a los niveles que tendría una persona no diabética (70 a 110 mg/dl) durante la mayor cantidad de tiempo.

Metabolismo

Según quedó puesto de relieve durante la celebración del último Congreso de la Sociedad Española de Diabetes, celebrado recientemente en Madrid, el origen de la diabetes se inicia con la ingesta de alimentos de los que el organismo obtiene la glucosa necesaria como fuente de energía.

Explicado de forma simple, cuando no hay diabetes el proceso es el siguiente: al ingerir los alimentos, éstos se descomponen convirtiéndose en una forma de azúcar denominada glucosa, que es el combustible que utilizan las células para proveer al organismo de la energía necesaria. Este proceso de transformar los alimentos en energía se llama metabolismo. Para metabolizar la glucosa adecuadamente, el organismo necesita una sustancia llamada insulina. La insulina es una hormona producida en el páncreas cuya función es regular el uso de la glucosa en el organismo y, por lo tanto, es esencial en el proceso metabólico.

La glucosa circula de este modo a través del torrente sanguíneo, pero para generar energía tiene que entrar en las células. La insulina, hormona fabricada por el páncreas, es la "llave" que permite a la glucosa penetrar en las células, donde se utilizará a modo de combustible. Cuando este proceso se desarrolla de forma adecuada, el nivel de glucosa en sangre desciende y el organismo dispone de la energía necesaria para vivir. En el caso de las personas con diabetes, el organismo no puede utilizar la glucosa, que permanece en la sangre en lugar de entrar en las células.

Tres millones

Datos de la Sociedad Española de Diabetes revelan que la prevalencia de la diabetes es del 10% para personas de entre 30 y 89 años, por lo que se calcula que en España podrían padecer la enfermedad más de tres millones de personas. Los datos, advierte esta sociedad científica, no son exactos, puesto que se estima que, en el caso de la diabetes tipo 2, por cada enfermo conocido hay otro que aún no ha sido diagnosticado.

Un dato preocupante que destaca el Dr. Antonio Jara Albarrán, endocrinólogo del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, y presidente del comité organizador del citado congreso, es que entre el 40-50% de los diabéticos ya tiene complicaciones en el momento del diagnóstico, lo que significa que han estado muchos años con la enfermedad sin que hayan sido tratados.

El Dr. Fernando Gómez Peralta, del Departamento de Endocrinología y Nutrición de la Clínica Universitaria de Navarra, resalta a este respecto que "la revisión anual de los niveles de glucosa a partir de 45 años es fundamental para detectar a tiempo la presencia de diabetes mellitus. Este seguimiento se debe adelantar en aquellas personas que tienen obesidad, hipertensión, hipercolesterolemia o antecedentes familiares así como en las mujeres que tuvieron diabetes durante el embarazo".

Sin insulina

Existen muchos tipos de diabetes, aunque más del 95% de los casos corresponden a los dos tipos más frecuentes: la diabetes tipo 1 y la diabetes tipo 2. En ambos tipos el aumento de glucosa se produce porque no hay insulina o no actúa correctamente.

En el caso de la diabetes tipo 1, el organismo elabora poca o ninguna insulina, por lo que quienes la padecen tienen que administrársela o inyectársela. Afecta a menos del 10% de los diabéticos y aparece en edades tempranas, habitualmente antes de los treinta años. Los síntomas principales antes del diagnóstico son, habitualmente, cansancio, pérdida de peso, sed intensa y continua producción de orina, incluso por la noche.

Si los niveles de azúcar se mantienen muy elevados por un periodo de tiempo largo, esto puede traer como consecuencia una situación peligrosa, denominada cetoacidosis. Si no se controla el elevado nivel de glucosa en la sangre durante varios años se pueden desarrollar las temibles complicaciones crónicas asociadas a la diabetes.

Tipo 2

La diabetes tipo 2, por su parte, se caracteriza por una resistencia a la acción de la insulina en los tejidos en los que tiene que actuar y, además, se asocia con una secreción inadecuada de ésta. El organismo puede generar cierta cantidad de insulina, pero no puede utilizarla correctamente.

En un primer momento, estas personas no necesitan inyectarse insulina para vivir y bastará con utilizar medicamentos (antidiabéticos orales) y adoptar medidas higiénico- dietéticas como vigilar la dieta y realizar ejercicio físico. Sin embargo, a medida que la enfermedad avanza, el organismo se torna más resistente a los tratamientos y más de la mitad tendrá que recurrir a la insulina. Este tipo de diabetes afecta al 85-90% de los casos y se diagnostica en la cuarta o quinta década de la vida.

La sintomatología de la diabetes tipo 2, afirma el doctor Gómez Peralta, se caracteriza precisamente por ser prácticamente asintomática en sus fases iniciales. "Este es en realidad el gran problema, ya que diagnosticamos diabetes con retrasos hasta de varios años y por eso se calcula que hasta un 50% de personas con diabetes mellitus tipo 2 permanecen sin diagnosticar en este momento. Esto hace que con frecuencia (hasta un 20%) las personas con este tipo de diabetes presenten signos de complicaciones en el momento del diagnóstico".

Todo ello hace que los médicos deban "buscar" la diabetes tipo 2 de forma específica en las personas con riesgo, esto es, en cualquier persona a partir de los 45 años y, si son menores de 45, en personas con obesidad, antecedentes familiares de diabetes mellitus, diabetes durante anteriores embarazos o niños con peso al nacer superior a 4 kilos, hipertensión arterial, colesterol o triglicéridos elevados y antecedentes de alteraciones de la glucosa en sangre.

En la cintura

Según los expertos, nadie sabe a ciencia cierta cuál es el primer indicio de la diabetes, pero existen pruebas, cada vez más claras, de que uno de los responsables es la obesidad. De hecho, varios estudios realizados en EE UU han demostrado que el 80% de los diabéticos tipo 2 son obesos, aunque sólo el 30% de los obesos sean diabéticos.

La acumulación de grasa en el abdomen, también conocida como "grasa visceral" es uno de los primeros síntomas de alarma. Según manifestó la doctora Clotilde Vázquez, del Servicio de Nutrición del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, durante el Congreso de la SED, "la obesidad visceral es un claro factor de riesgo de diabetes, y a veces la primera señal de resistencia a la insulina, lo que también se conoce como 'estado pre-diabético'".

Para los especialistas, el lugar del organismo donde se deposita la grasa que generamos tras la ingesta alimentaria ha adquirido tanta importancia en la prevención de múltiples enfermedades, que son capaces de predecir el riesgo cardiovascular y/o diabetes con una simple medición del contorno de la cintura. Así, más de 80 centímetros en la mujer y más de 105 en el hombre supone un riesgo para la salud del individuo por posible problema cardiaco o aceleración de la aparición de la diabetes.

Si, además, esta obesidad visceral va a acompañada de sedentarismo y otros factores de riesgo como hipertensión arterial o exceso de colesterol en sangre, se produce un cóctel mortífero conocido como "síndrome metabólico", que eleva considerablemente el riesgo de muerte por infarto e ictus.

Es posible prevenir

Diversos estudios han demostrado la posibilidad de prevenir el desarrollo de diabetes tipo 2 mediante el ejercicio físico, la reducción del peso corporal y, en ocasiones, con la ayuda de ciertos fármacos. Según explican los especialistas de la Unidad de Diabetes de la Clínica Universitaria de Navarra, "las personas con factores de riesgo o alteraciones de la glucosa (pre-diabéticos) son los principales candidatos para estas intervenciones. En cuanto a la diabetes tipo 1, de momento es posible identificar personas con riesgo de desarrollar esta enfermedad a través de marcadores genéticos, inmunológicos y metabólicos. Sin embargo, desgraciadamente los intentos de prevenir la diabetes tipo 1 han fracasado hasta el momento".

Tratamiento para diabetes

La situación actual del tratamiento de la diabetes ofrece unas perspectivas muy optimistas, como la posibilidad de personalizar el tratamiento en función de las características de cada paciente. Por otro lado, se dispone de fármacos para actuar a distintos niveles. Uno de los avances que van a hacer mejorar el tratamiento de la diabetes es la administración de la insulina de forma inhalada, forma farmacéutica ya autorizada pero aún no comercializada en España. También el desarrollo de sistemas de administración en plumas o jeringas precargadas, así como bombas de insulina, pretenden hacer más fácil el tratamiento de los diabéticos.

Algunos centros, por ejemplo, implantan bombas de infusión continua de insulina subcutánea, que permiten preprogramar hora a hora la dosis que va recibiendo el paciente. Son sistemas cómodos y seguros indicados fundamentalmente en el tratamiento de la diabetes tipo 1.

Otros sistemas permiten monitorizar los niveles de forma constante, con los que se puede hacer un seguimiento de la evolución diaria. Próximamente se comercializarán también dispositivos capaces de ofrecer lecturas de glucemia en tiempo real y que dispondrán de alarmas que indicarán los valores demasiado altos o bajos de glucosa en sangre.

Una de las áreas en las que se está prestando especial atención es la creación de nuevos análogos de insulina. Se trata de realizar modificaciones en la molécula de la insulina para aumentar su eficacia y seguridad.

Finalmente, para curar la enfermedad últimamente se está investigando el trasplante de islotes pancreáticos, así como la regeneración de las células beta del páncreas, encargadas de la producción de insulina. También está en estudio una vacuna terapéutica que pudiera reemplazar a las células pancreáticas perdidas o hacer que crecieran nuevas células beta productoras de insulina. Cabe citar también la investigación que se realiza en células madre y embrionarias productoras de insulina.

RECOMENDACIONES PARA EL DIABÉTICO TIPO 1

En el manejo de los dos tipos de diabetes, la nutrición y la actividad física juegan un papel esencial. La regla básica es que los alimentos hacen que los niveles de azúcar se eleven, y el ejercicio y la insulina hacen que éstos niveles disminuyan. En el caso concreto del diabético tipo 1, el paciente deberá adoptar las siguientes precauciones:

ALIMENTACIÓN

» Para evitar hipoglucemias (descensos repentinos de los niveles de glucosa en sangre) deberá distribuir la alimentación diaria en cinco comidas, sin olvidar ninguna de ellas.

» Es preciso controlar la ingesta de hidratos de carbono, que se encuentran en la pasta, el pan, las frutas o la leche, entre otros alimentos.

» Sobre la dieta prescrita por el médico, se pueden alternar o cambiar algunos alimentos para que esa dieta no sea monótona.

» Los azúcares como chocolates, dulces o caramelos deben evitarse, ya que es imposible regular, con la administración de insulina, los picos glucémicos que producen.

» En sustitución existen muchos alimentos elaborados con edulcorantes (turrones, galletas, pasteles, helados) que pueden tomarse, aunque conviene tener en cuenta que, en la mayoría de los casos, estos alimentos edulcorados se elaboran con grasas e hidratos de carbono.

EJERCICIO FÍSICO

» Es necesario planificarlo tanto en intensidad como en duración, lo que permitirá adecuar la dieta y la dosis de insulina.

» Antes de comenzar el ejercicio, conviene saber cuál es la cantidad de glucosa en sangre. Si es alta, emplear una dosis de insulina para evitar que aumente la glucemia; si es normal, basta con ingerir hidratos de carbono (fruta, por ejemplo); si es baja, el paciente debe hacer una comida y no comenzar el ejercicio hasta que no se equiparen los niveles de glucemia con las tasas normales.

» Estos consejos son generales y cada paciente con diabetes debe seguir las indicaciones personalizadas de su médico.

FUENTE: Sociedad Española de Diabetes.

RECOMENDACIONES PARA EL DIABÉTICO TIPO 2
ALIMENTACIÓN

» En el caso de la diabetes tipo 2, dado que está asociada al sobrepeso y la obesidad, es necesario realizar una dieta hipocalórica, es decir, baja en calorías.

» Reducir la ingesta de grasas, sobre todo las saturadas, así como los hidratos de carbono de absorción rápida, como dulces o zumos, y el alcohol, que provoca aumento de calorías.

» Sobre la forma de preparar los alimentos, debe evitarse las frituras o los rebozados, e incidir en la cocción al vapor, el cocinado a la plancha, estofado o a la brasa.

» El número de comidas al día puede establecerse en desayuno, comida y cena. Por el contrario, no son recomendables los desayunos a media mañana, las meriendas o los aperitivos, salvo que la pauta de insulina así lo recomiende.

EJERCICIO FÍSICO

» La actividad física está muy indicada, puesto que ayudará a reducir el sobrepeso, la cantidad de glucosa en la sangre y mejorar el nivel de colesterol.

» El ejercicio, aunque sea moderado, debe hacerse forma regular, puesto que de lo contrario no servirá de nada.

» El ejercicio físico debe estar planificado y supervisado por un médico.

» Antes de realizarlo es conveniente una exploración cardiovascular del enfermo.

» Las mejores actividades, siempre realizadas de forma aeróbica, son el ciclismo, la carrera, la marcha o el excursionismo.

» Conviene controlar las pulsaciones y la tensión arterial.

» En las personas con diabetes, el ejercicio físico provocará un descenso en los niveles de glucemia, por lo que es necesario controlar estos niveles para evitar hipoglucemias.

» Eliminar el hábito de fumar también es clave para controlar la diabetes tipo 2, ya que el tabaco aumenta las complicaciones cardiovasculares.

FUENTE: Sociedad Española de Diabetes.

Más información:www.sediabetes.org www.fundaciondiabetes.org www.diabetesjuvenil.com. www,elperiodicodelafarmacia.es

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