La hipertensión o presión arterial alta se ha convertido en una enfermedad a la que nos estamos acostumbrando como si fuera algo normal.
Llegados a cierta edad, es cierto que la arteriosclerosis se convierte en un proceso habitual de envejecimientos orgánico. Sin embargo, son cada vez más jóvenes los individuos que presentan los síntomas típicos de la arteriosclerosis junto con la hipertensión. Este proceso es debido al envejecimiento prematuro que sufren sus arterias.
La hipertensión y las arterias
Podemos decir que la hipertensión aparece tan pronto como se inicia el endurecimiento o esclerosamiento de las paredes arteriales. Las arterias, formadas por un tejido muscular, deben ser blandas, con paredes elásticas y con suficiente tonicidad para coadyuvar el impulso cardiaco. Sin embargo, poco a poco se vuelven quebradizas y rígidas por la infiltración progresiva en sus paredes de depósitos oxálicos y calcáreos, lo que provoca que su elasticidad natural se vaya perdiendo. Resumiendo, se produce una calcificación arterial.
La hipertensión y la iridología
Es fácil observar esta tendencia por medio de la iridología, ya que en la zona alta del iris se aprecia como una mancha blanquecina que empieza a cubrir esta zona por falta de irrigación u oxigenación. Es lo que llamamos en iridología por el término "arco senil".
Causas de la hipertensión
Esta esclerosis de las arterias (habitual en la edad avanzada) observamos que cada vez se presenta a una edad menos avanzada debido principalmente a los malos hábitos de vida sobre todo en la civilización occidental. Entre estos destacamos:
- Los errores en la alimentación, en especial el uso de grasa animal que da lugar a la formación de colesterol en la sangre.
- Una alimentación opípara rica en exceso de proteínas: carne, huevos y queso.
- El tabaco. La nicotina conlleva un estrechamiento de las arterias.
- Y de un modo especial el uso del alcohol, el cual puede dañar los capilares y favorecer que enfermen las arterias.
En las mujeres que atraviesan la edad de la menopausia es frecuente que aparezca algo de hipertensión aun sin una esclerosis de las arterias. Asimismo, el estrés emocional continuo puede producir un espasmo vascular permanente que lleve a la hipertensión.
Es un hecho que ante un disgusto, o una emoción muy fuerte se puede producir una instantánea subida de la tensión arterial.
Además de todo esto la hipertensión puede ser de tipo constitucional, familiar y hereditario, como se comprueba por la existencia de familias completas atacadas de Apoplejía cerebral.
Síntomas de la hipertensión arterial
En las personas con hipertensión suelen ser frecuentes:
- Los mareos y dolores de cabeza.
- La debilidad mental progresiva.
- Insomnios durante la noche.
- Somnolencia después de las comidas.
- Congestión del rostro.
- Palpitaciones cardiacas.
- Hormigueos.
- Trastornos digestivos, nerviosos, auditivos, visuales.
- Hemorragias nasales.
- El corazón tiende a hipertrofiarse.
- El pulso se hace lleno y tenso.
Si estos síntomas no se tratan de la manera correcta, con el tiempo puede haber el riesgo de que la hipertensión, si va avanzando, produzca consecuencias más graves como: apoplejía o hemorragia cerebral, parálisis, embolia, etc.
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