Cartílago de Tiburón - Propiedades

Propiedades nutritivas:
ESTRÉS OXIDATIVO, ANGIOGÉNESIS E INFLAMACIÓN
La angiogénesis, el estrés oxidativo y la inflamación son aspectos diferentes relacionados con algunas enfermedades, como el cáncer, la artritis reumatoide, enfermedades cardiovasculares, etc. Mientras que el estrés oxidativo sería un causante de enfermedad, la neovascularización (o angiogénesis) y la inflamación serían una manifestación de algunos trastornos.

El estrés oxidativo se define como cualquier situación en la que hay un aumento en la concentración de especies reactivas de oxígeno que no está debidamente compensado por el sistema antioxidante del cuerpo humano. Para ello se debe obtener el equilibrio con el aumento de enzimas reductoras (como por ejemplo el Glutation, la vitaminas C y E que son capaces de eliminar los radicales libres perjudiciales).

Los radicales libres son compuestos muy reactivos (con un numero de electrones en la molécula descompensado) que atacan a las células (por ejemplo de las paredes de las arterias) y a otras moléculas del cuerpo como son el ADN. El ADN del núcleo celular, que contiene toda la información para el correcto funcionamiento de la célula, y los ácidos grasos poliinsaturados presentes en las membranas celulares, son los compuestos que mayor daño sufren por la acción de los radicales libres.

Los radicales libres se forman como subproductos de los procesos metabólicos normales del organismo, y también por contaminantes, como dióxido de nitrógeno y ozono del aire contaminado, metales pesados, hidrocarburos halogenados, radiaciones ionizantes y los múltiples compuestos presentes en el humo de cigarrillos. Son compuestos muy reactivos, que pueden provocar reacciones en cadena que terminan dañando las estructuras celulares y el ADN en particular por lo que son carcinógenos.

Son muchas las enfermedades relacionadas con la acción nociva de los radicales libres (1), entre ellas, enfermedades cardiovasculares, artritis reumatoide, cáncer, envejecimiento prematuro, enfermedades autoinmunes, etc.

La formación de nuevos vasos sanguíneos (angiogénesis o neovascularización), está relacionada con algunas enfermedades inflamatorias y de origen inmunitario, como es el caso de la artritis reumatoide, la osteoartritis, la psoriasis. La vascularización del cartílago ocurre en un estadio avanzado de las enfermedades artríticas, y es determinante de la sensación dolorosa que acompaña a la enfermedad.

También el crecimiento y desarrollo de los tumores depende de que éstos tengan un buen aporte de nutrientes; entonces se deben formar vasos alrededor del tumor para que éste reciba la sangre que necesita para mantener vivas sus células.

Se ha hipotetizado con el hecho de que, puesto que el cartílago es un tejido avascular, debe tener algún factor que inhiba la formación de vasos sanguíneos. Sobre esta hipótesis se trabajó, llegándose a interesantes resultados, esperanzadores en los casos de cáncer.

La inflamación es una respuesta inmunitaria provocada por Linfocitos T CD4 tipo Th1 que aparece como una defensa en caso de la enfermedad, manifestación de un daño o infección, y que es causa de dolor. En caso de inflamación crónica la inflamación deja de ser útil para la defensa del organismo y empieza a ser perjudicial por lo cual hay que evitarla; en las zonas inflamadas, los tejidos dañados liberan sustancias mediadoras del dolor y que provocan la vasodilatación para que aumente el riego sanguíneo de la parte afectada y lleguen más células del sistema inmunitario. Para aliviar el dolor se recurre a fármacos antiinflamatorios, que inhiben la síntesis de estos mediadores del dolor, pero que en ocasiones tienen efectos secundarios molestos. La inflamación está claramente implicada en el desarrollo y manifestación de las enfermedades de las articulaciones, como osteoartritis y artritis reumatoide.

EL CARTÍLAGO DE TIBURÓN Y LA ANGIOGÉNESIS
Las tres condiciones de enfermedad antes descritas (angiogénesis, estrés oxidativo e inflamación) pueden ser mejoradas con un producto natural como es el cartílago de tiburón y la glucosamina. El esqueleto del tiburón es principalmente cartilaginoso. Ya se ha dicho que, por tratarse de un tejido avascular, se pensó que el cartílago contendría alguna sustancia capaz de inhibir la formación de los vasos sanguíneos.

El Dr. Langer y sus colaboradores de MIT (Massachussets Institute of Technology) en 1976 aislaron del cartílago una sustancia que inhibía la neovascularización. Investigadores de esta misma institución en 1990 identificaron esta sustancia como una macroproteína, que además inhibía la colagenasa de mamíferos (2,3).

Los doctores Langer y Lee demostraron que el cartílago de tiburón contiene este inhibidor de la vascularización en una cantidad 1000 veces mayor que aquella encontrada en el cartílago de bovino (4).

Son numerosos los estudios acerca de la acción del cartílago de tiburón en el tratamiento del cáncer. Puesto que es capaz de inhibir la angiogénesis, reduce la posibilidad de metástasis de los tumores, y en algunos casos se ha observado una reducción de la masa tumoral. Así pues, aunque el cartílago de tiburón no cura el cáncer, si puede ayudar a ralentizar y quizá detener su avance, pudiendo ser una ayuda complementaria muy importante.

Otra enfermedad relacionada con la formación de vasos sanguíneos es la psoriasis. Ésta es una enfermedad inflamatoria de la piel con dilatación de los capilares. En las lesiones psoriásicas más desarrolladas hay proliferación de vasos sanguíneos y neovascularización. El profesor E. Dupont y sus colaboradores publicaron en 1998 un estudio en el que se concluía que el cartílago de tiburón podía servir para tratar la psoriasis y otras enfermedades sistémicas asociadas a una vascularización alterada. También mostraron las propiedades antiinflamatorias del mismo extracto de cartílago de tiburón (5).

EL CARTÍLAGO DE TIBURÓN Y LA OSTEOARTRITIS
El cartílago de las articulaciones consiste en células (condrocitos) inmersas en una matriz extracelular compuesta principalmente por fibras de colágeno y sustancia fundamental rica en mucopolisacáridos. Se trata de un tejido que no recibe flujo sanguíneo directo (tejido avascular); sus células obtienen los nutrientes gracias al movimiento de los ligamentos (conectores de unos huesos con otros) y de los tendones (conectores de huesos con músculos). El contenido de mucopolisacáridos, la estabilidad del colágeno y la naturaleza avascular del cartílago son factores tenidos en cuenta al explicar la aparición de enfermedades de las articulaciones.

La formación de vasos sanguíneos está relacionada con la osteoartritis y la artritis reumatoide. Como describieron los doctores Brown y Weiss, el líquido sinovial de las personas afectadas por la osteoartritis contiene una sustancia denominada factor celular endotelial estimulador de la angiogénesis (ESAF), que está relacionado con la vascularización y la degradación del cartílago (6). La acción anti-angiogénica del cartílago de tiburón ofrece un efecto prometedor en el control del progreso de la enfermedad articular, aunque su efectividad es más palpable cuando hay inflamación.

El cartílago de tiburón posee en su composición una elevada proporción de mucopolisacáridos, también conocidos como glicosaminglicanos (GAG), moléculas que forman parte del tejido cartilaginoso, concretamente de la sustancia fundamental.

Los GAG determinan la estructura, permeabilidad y viscosidad de la sustancia fundamental; además de ellos dependen el transporte de iones, la difusión de nutrientes, la retención de agua, las señales intercelulares y la síntesis de colágeno (7). El GAG mayoritario en las articulaciones es el ácido hialurónico, compuesto por glucosamina y ácido glucurónico. La glucosamina incorporada en suplementos orales se emplea para sintetizar ácido hialurónico (8). Además del ácido hialurónico, el cartílago de tiburón contiene una alta proporción de condroitín-6-sulfato, que puede reemplazar al condroitín-6-sulfato que se deja de producir en el cartílago envejecido, de manera que se frena la pérdida de flexibilidad y se impide el crecimiento de la lesión en la articulación artrítica. Otro GAG importante es el sulfato de galactosamina-glucurono-glicano, que estimula el metabolismo de las células articulares e inhibe las enzimas destructoras de cartílago, de modo que favorece la reparación de las articulaciones.

Estos mucopolisacáridos ayudan a reducir la inflamación de las articulaciones, y aportan al cartílago dañado los nutrientes que necesita para su reparación. La utilización del cartílago reduce significativamente la incidencia de daño muscular y articular (desgarres musculares, inflexibilidad, etc.).El efecto analgésico y antiinflamatorio del cartílago de tiburón fue estudiado por un equipo de la Universidad de Ceara, de Brasil, determinando que en esta acción está involucrado el sistema del óxido nítrico (9).Otros componentes presentes en el cartílago de tiburón son el colágeno, proteína mayoritaria de los cartílagos, y los aminoácidos necesarios para sus síntesis (prolina, glicina, lisina), además de tetranectina, que estimula la remineralización ósea.

Otro papel del cartílago de tiburón es como protector contra el estrés oxidativo, que también está entre las causas de artritis. Investigadores de la Universidad de Río de Janeiro han demostrado que preparaciones con cartílago de tiburón tienen un papel de “barrendero” de especies reactivas del oxígeno y protegen contra las lesiones en el ADN y en las membranas celulares (10)(11).

Funciones corporales:
OTROS BENEFICIOS DEL CARTÍLAGO DE TIBURÓN
El cartílago de tiburón presenta, además, un alto contenido en calcio y fósforo en proporción 2:1, lo que lo hace recomendable para mujeres menopáusicas que, debido a la disminución de las funciones hormonales femeninas, presentan una descalcificación progresiva. Ayuda a prevenir la progresiva descalcificación de los huesos, de modo que se reduce el riesgo de osteoporosis. Algunos de los GAG presentes en el cartílago de tiburón parecen tener cierta influencia sobre el sistema inmunitario. El ácido D-glucurónico estimula la regeneración de células en la médula ósea. El condroitín-6-sulfato aumenta la disponibilidad de hierro, mejorando el cuadro hematológico de las personas anémicas; además, este GAG es rico en un carbohidrato que incrementa la respuesta inmunitaria por parte de IgG, la inmunoglobulina más importante en la respuesta inmunitaria primaria, contra bacterias y virus.

B I B L I O G R A F I A:
1. Cross, CE; Ann. Intern. Med. 107:526-545.
2. Langer, R. y cols.; Science (1976).
3. Moses, M.A. y cols. ; Science (1990); 248: 1408-1410.
4. Langer, R. y Lee, A. ; Science (1983); 221:9.
5. Dupont E. y cols. ; J. Cutan. Med. Surg (1998); 2(3):146-52.
6. Brown, R. y Weiss, J.; ann. Rheum. Dis. (1988); 47:881-885.
7. Ledbetter WB. Clin Sports Med., 1992; 11 (3): 533-578.
8. Prehm P. Biochem J., 1984; 220: 597-600.
9. Fontenele JB., y cols.; Biol. Pharm. Bull (1997); 20 (11): 1151-4.
10. Gomes EM., cols.; Mutat. Res. (1996); 367 (4): 204-8.
11. Felzenszwalb I y cols.; Food Chem. Toxicol. (1998); 36 (12): 1079-84.

Fuente: Onairos.es

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