El efecto del viento en la Salud

Para la mayor parte de los climatólogos, el viento es la clave del clima de cada región, el vehículo de sus elementos característicos, temperatura, humedad, nubosidad, precipitaciones. Según los casos, atenúa los efectos del calor o acentúa la acción del frío.

En regiones como el Canadá, los cazadores recorren los distintos puntos donde tienen colocadas sus trampas, con temperaturas a menudo inferiores a los 34 grados bajo cero, sin más inconvenientes que el enfriamiento de sus mejillas y de su nariz. Pero si hace viento, ninguno de ellos se atrevería a abandonar su cabaña aunque, siendo menos fría la temperatura, el termómetro marque 20 grados bajo cero.

Dos mil años atrás, Hipócrates ya había observado la influencia del viento sobre la salud según su velocidad, su temperatura y su grado de humedad.

En realidad, el viento ejerce una acción mecánica sobre todo el organismo.

  • Activa la circulación y la evaporación cutánea
  • Excita las terminaciones nerviosas periféricas
  • Aumenta la amplitud respiratoria así como la actividad nerviosa
  • Produce una mejora de tipo general.

En las regiones habitadas del planeta donde más sopla el viento es en las que se desarrolla la mayor actividad humana. Son regiones que convienen particularmente a personas deprimidas, deficientes, estresadas, convalecientes, anémicas y linfáticas, es decir, a todas las que, poseyendo un sistema nervioso y un aparato cardiovascular o respiratorio en buen estado, necesitan sin embargo ser estimuladas.

El viento sanea la atmósfera por aireación, renueva el aire y dispersa humos y polvos, pero cuando es violento puede actuar desfavorablemente, tanto sobre personas normales como sobre las hipersensibles, ya que actúa sobre el soma y sobre la psique, ambos estrechamente relacionados.

Por otra parte, el viento reduce el poder calorífico de los rayos térmicos rojos e infrarrojos del sol. Es por esto que, para ser verdaderamente eficaz, la cura solar (baños de sol) debe efectuarse al abrigo del viento, en un repliegue del terreno o en otro lugar resguardado. Aparte de estas consideraciones, conviene saber que los efectos del viento son diferentes según de donde sople.

Los vientos del norte

Los antiguos griegos los llamaban Boreas y, los romanos, Aquilo o Septentrio. En los diversos pueblos de la península reciben nombres como los de Aquilón, Cierzo, Descuernacabras, Septentrión y Zarzagán. En la Provenza, Mistral, y en Cataluña, Tramontana. Fríos en invierno, frescos en verano, son secos y acostumbran a serenar el cielo. Suelen ser fuertes, alcanzando a veces ráfagas de 120 km/ hora.

Cuando no soplan con violencia, se les considera en general como saludables, porque contienen iones de carga negativa, que tienen acción revitalizante y vuelven vivarachas y alertas a las personas.

Cuando son violentos y duraderos, resecan la piel y los pulmones, dificultan la respiración, irritan el sistema nervioso y acentúan los dolores reumáticos.

Las regiones donde sufren tales vientos son desaconsejables a las personas hiperexcitables, espasmódicas, tuberculosos pulmonares, insomníacos, jaquetosos, asmáticos, bronquíticos, reumáticos y cardiacos.

Los vientos del sur

El viento abrasador que suele soplar en los desiertos de Africa y de Arabia se llama Simun, nombre que los egipcios daban ya a los vientos del sur.

Los griegos los llamaban Eúroi y, los romanos, Syriscus, como vientos procedentes, para ellos, del lado de Siria. Los árabes les dieron el nombre de Salok, del que derivan el de Jaloque o Siroco, de los castellanos, y el Xaloc, de Cataluña.

Son vientos calientes, desagradables e insidiosos, que en verano hacen irrespirable el ambiente y llevan consigo un cortejo de desazones, por lo menos para ciertas personas: irritabilidad, humor desairado, jaquecas, angustia, nerviosismo, malestar general y sentimientos depresivos.

El carácter devastador de estos vientos del sur se explica, por lo menos en parte, por sus partículas electrizadas: los iones positivos que, al contrario de los negativos, tienen globalmente efectos nocivos.

Según el Dr. Mouriquand, pediatra lionés que forma parte de los precursores en materia de meteoropatología, los recién nacidos son los primeros en presentar síntomas alarmantes cuando sopla el viento del sur. Los bebés se muestran ansiosos, agitados, insomnes, y en las nurserías los gritos de los pequeños son más agudos de lo corriente, no cesando hasta que el viento cambia.

El efcto Foehn

Es un hecho comprobado por los meteorólogos que cuando el viento asciende por la ladera de una montaña pierde calor, alcanzando cada vez temperaturas más bajas debido a su expansión y al tender a ponerse en equilibrio con las capas que le rodean, más frías al estar más altas. Este enfriamiento provoca la condensación del aire, apareciendo nubes y, finalmente, la eventual precipitación. La cima de la montaña se llena de nubes llamadas de estancamiento y permanecen allí mientras el viento no cambia.

Al descender el viento por la ladera opuesta, el aire se comprime, se calienta y disminuye su humedad, convirtiéndose en aire seco y cálido, fenómeno conocido como «foehn».

El resultado es un tiempo absolutamente diferente en las dos laderas de la montaña, tanto en la nubosidad y la temperatura como en la visibilidad. Si el viento realiza estos ascensos y descensos repetidamente al atravesar varias cadenas montañosas, pueden tener lugar diferencias de temperatura de hasta 16 o 18 grados.

Este fenómeno hace que, con viento de componente sur, la costa cantábrica goce de temperaturas muy superiores a las que se registran en Andalucía. Análogamente ocurre con el viento del Este, en Galicia, y con el Levante, en Cádiz, después de haber atravesado la cordillera del Atlas en el norte de Africa y al haber remontado las serranías de Ronda, Ubrique, Ojén, etc. Este viento seco y cálido trae consigo aire muy puro, con extraordinaria visibilidad, pero también trastorna, a menudo con consecuencias muy desagradables, a las personas sensibles.

En Suiza, con las montañas más elevadas de Europa, este fenómeno se intensifica, perturbando tanto la conducta de algunas personas sensibles que el código penal de ese país lo considera como un atenuante en ciertos delitos.

En Israel, el paso del Sharav, viento del desierto, entraña los mismos daños que la mayor parte de los vientos cálidos y secos. En ciertos casos, los jueces locales, antes de dictar sentencia, inquieren las condiciones meteorológicas prevalecientes en el momento del delito, pudiendo constituir el Sharav una circunstancia atenuante.

Qué hacer ante el efecto Foehn

Son numerosas las personas sensibles al foehn o a otras variaciones meteorológicas antes de que se manifiesten. Suelen decir: «Yo no tengo necesidad de escuchar el boletín meteorológico; noto en mi cuerpo cuando un cambio de tiempo va a producirse». Pero si quieren librarse de los sufrimientos que ello les produce, son varios los remedios naturales a los que pueden acudir: masajes, relajación, acupuntura, reflexología, drenaje linfático, baños tibios (poco calientes) o, simplemente, pasear. Un buen entrenamiento permite soportar los cambios de tiempo y hacerles frente.

He aquí tres sugerencias:

  1. Dar un buen paseo todos los días, incluso en tiempo de lluvia, da ocasión al cuerpo para que se familiarice con los cambios de tiempo.
  2. Las personas sensibles a los cambios de tiempo no deberían cargar su organismo con comidas copiosas, bebidas alcohólicas o café. La alimentación ligera, rica en vitaminas, las frutas y el agua mineral están indicadas para soportar cambios de tiempo.
  3. La sauna es también un buen entrenamiento para afrontar el tiempo. El rápido paso de la alta temperatura al frío activa la musculatura de los vasos.

El viento y las jaquecas

Siendo éstas uno de los trastornos más frecuentes a causa de cambios del tiempo así como de otras muchas causas, existen diversos procedimientos para atenuarlas sin necesidad de recurrir a fármacos. Uno de ellos es la utilización de frío, mediante la aplicación de compresas frías en la nuca y sobre la frente.

Otro son las plantas medicinales, tales como melisa, hipérico y menta. Las esencias mentoladas son antijaquéquicas. Basta poner una gota sobre el dedo índice y hacer un suave masaje sobre la frente y las sienes.

El ginkgo también puede aportar una ayuda eficaz, a condición de que sea tomado pronto, mucho antes de los signos precursores de un cambio de tiempo inminente.

Comentarios

HABIENDO LEÍDO EL PÁRRAFO ANTERIOR...HEMOS QUEDADO SATISFECHOS...los chinos dicen que el viento es el más perjudicial de los elementos.....si..aquí vemos el manejo ante los distintos lugares de los que sopla y como prevenirse o aprovecharlos....¡muy interesante! aquí el más molesto es el "viento norte"....gracias.

MUY BUENA LA INFORMACION

Creo que es el llamado efecto foehn, trae con sigo consecuencias sobre algunas personas, como las jaquecas, la hipersensibilidad en la piel, sequedad de la misma,hasta del cuero cabelludo, todos estos sintomas los estoy teniendo yo! Y pensando en como solucionarlo, he dado con el ultimo comentario de esta pagina en el que e han parecido interesantes los baños de agua tibia, las gotas de aceites esenciales de menta etc y los paños de agua fria...
Si alguien tiene alguna solucion mas, me vendria genial! Gracias!

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