Selenio y cardiopatías

La evidencia epidemiológica que respalda el posible papel que desempeña el bajo nivel de selenio en el desarrollo de las enfermedades cardiovasculares procede de observaciones ecológicas, de las comparaciones en el control de casos y de investigaciones prospectivas.

Es de lamentar que las investigaciones cruzadas y de control de casos adolezcan de los enfoques sesgados que les son inherentes y hayan contribuido muy poco a nuestra comprensión acerca del selenio y de su relación con la aterosclerosis en el desarrollo de las cardiopatías (24).

En esta misma revisión, encontramos diferencias entre los hallazgos de las investigaciones epidemiológicas, con tres de ellas sugieren la existencia de una relación entre los bajos niveles de selenio y el incremento de las posibilidades de problemas cardíacos, mientras que otras dos concluyen que no existe tal relación.

No obstante, sí se ha llegado a la conclusión de que las investigaciones realizadas en Escandinavia no descartan la hipótesis de una asociación inversa entre la concentración del mineral traza en el suero sanguíneo y el riesgo de cardiopatías isquémicas en condiciones de bajas ingestas de selenio, indicadas por los niveles promedio de selenio en sangre y suero, con 60 y con menos de 45 ug/litro, respectivamente (25).

Las investigaciones llevadas a cabo en dos países con bajos niveles de selenio, Inglaterra y Nueva Zelanda, no pudieron hallar ningún tipo de correlación entre los factores de riesgo tradicionales de enfermedad cardiovascular y los niveles de selenio en sangre o la actividad de la peroxidasa de glutationa, que es el otro indicador del nivel del selenio (26).

Algunos efectos muy positivos del selenio sobre los problemas de corazón tienen su origen en cierto número de estudios acerca de intervenciones. El efecto de la suplementación con selenio ha sido evaluado sobre 81 pacientes con infartación miocárdica aguda en un estudio doble ciego, controlado por placebo. Los pacientes habían sido divididos aleatoriamente en dos grupos de tratamiento a los que se administró levadura rica en selenio (100 ug/día) o placebo, además de la terapia farmacológica convencional, durante un período de 6 meses. Durante el tratamiento, el promedio de concentración de selenio en suero se incrementó de 82 ug/l a 122 ug/I (p<0,001) en el grupo suplementado con selenio, y se mantuvo sin cambios en el grupo de placebo 83 ug/l). Durante el período de seguimiento, de 6 meses, hubo 4 fallecimientos de origen cardíaco en el grupo de placebo, mientras que ninguno de los pacientes del grupo de selenio falleció durante el período de seguimiento. Además, hubo 2 reinfartos no fatales en el grupo de placebo y un reinfarto no fatal en el grupo de selenio. Estos resultados indican la eficacia de los antioxidantes en la prevención y en la terapia del infarto agudo del miocardio (27).

Uno de los primeros y más acusados signos del síndrome de deficiencia de selenio es el deterioro de la respiración de las mitocondrias. Entre las posibles explicaciones de este fenómeno se cuentan la disrupción de la membrana como consecuencia de la acumulación de peróxido lípido, la ubiquinona (coenzima Q10), la deficiencia y los daños en las enzimas respiratorias de hierro. También es sabido, por supuesto, que los altos niveles de selenio nutricional optimizan la función de las mitocondrias. Todo esto fue confirmado en un estudio en el cual una combinación de selenio y vitamina Econ ingestas de 100 ug y 400 Ul al día, respectivamente, produjo una mejoría sintomática substancial en la angina de pecho durante una prueba doble ciego (28).

En un grupo de humanos normales, los niveles de selenio en suero se hallaron en dependencia tanto de la edad como del sexo. Las razones de estas diferencias son complejas y es imposible generalizar sobre ellas, pero es de interés señalar que las mujeres mostraron niveles en suero significativamente más elevados que los hombres, en los grupos de edad de 41-50 y 51-60 años. La concentración promedio de selenio, de 1083 nmol/L. en un grupo de hombres de 41-50 años de edad fue similar a la observad en el valor promedio de 900 nmol/L en los animales experimentales. En los pacientes con arteriosclerosis general en pierna, se observaron niveles significativamente más bajos de selenio en suero que en los controles saludables (p<0,05), lo que demuestra que estos pacientes tienen el selenio deficiente. No se hallaron correlaciones entre la vitamina E y las concentraciones de selenio y la actividad de la peroxidasa de glutationa entre los pacientes con arteriosclerosis general o localizada.

En los pacientes hospitalizados con infartación miocárdica aguda, los valores del selenio en suero fueron significativamente más bajos que en el grupo de control, aunque sí fueron más elevados que en los pacientes con arteriosclerosis. Hay que mencionar, no obstante, que se apreció una correlación inversa entre las concentraciones de selenio en suero y las tasas de mortalidad de los pacientes con infartación miocárdica. Estos hechos llevan a los autores a la conclusión de que un tratamiento de selenio podría resultar benéfico para los pacientes con infartación miocárdica  (29).

Es de interés el que la primera señal de la relación existente entre las bajas ingestas de selenio y las cardiopatías sea procedente de las investigaciones realizadas en China sobre poblaciones que habitan en zonas de suelos muy bajos en selenio. Existe un padecimiento cardíaco específico denominado enfermedad de Keshan, que puede prevenirse totalmente y, en algunos casos, curarse mediante la simple suplementación alimentaria con selenio. Este enfoque es de esperar que pueda resultar beneficioso en otros problemas cardíacos asociados con las bajas y prolongadas ingestas de selenio (30).

Fuente: Dr Leonard Mervyn - Lamberts

Referencias
24. Elernent Electrolytes Health DO.. 4. p.7-10. 1990. SALONEN, J.T. y HM-UNEN, J.K. Selenium in cardiovascular disease, Ann.Clin.Res., 13. p.30-35. 1986.
25. SALONEN, J.T. y otros. Association between cardiovascular death and myocardial infarction asid seruniselenium in a mat-ched-pair longitudinal study. Láncet, 24 Julio 1982, p.175-9.
26. ELMS, N. y otros. Selenium and Vitamin En relation lo risk factors for coronary heart disease. J.Clin Pathol.. 37. p.200-6, 1984.
27. KORPF,LA, H. y otros. Effect of Selenium Supplementation alter acule myocardial infarction. Res.Comrn. in Chemical Pathology and Pharmacology, 65(2), p.249-253, 1989.
28. FROST, D.V. y LISH, P.M. Ann.New.Pharm.. 18. p.259-84. 1975.
29. KOEHLER, H. y otros. Selenium iii Cardiology and Angiology. Biol.Trace.Elent.Res.. 15. p.I57-166. 1988:
30. YANG. G. y otros. The role of selenium in Keshan disease. Adv.Nutr.Res., 6, p.203-31. 1984.

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